Poemas preparatorianos

Poemas preparatorianos

Como bien lo indica el título de este artículo, los primeros poemas y narraciones que escribí fueron durante esta etapa de mi andar escolar, la cual concluyó hace apenas un año. Todo comenzó cuando vi por primera vez a la que todavía es hoy el amor de mi vida.

Se llama Belinda y su nombre no hace otra cosa más que confirmar lo bella que es. Tiene una mirada tan dulce que hace que todos tus problemas se te olviden en un instante con tan solo verla.

Por otro lado, su candoroso tono de voz transmite paz y tranquilidad. Además, otra de sus virtudes es que siempre sabe qué decir en el momento indicado. En fin, me faltan palabras para describir el inmenso amor que ciento por ella.

Recuerdo vívidamente el día en que la conocí. Estaba sentada en una de las bancas del patio, aguardando a que nuestro salón de clases fuera abierto. Nos pusimos a platicar sobre lo difícil que era la clase de matemáticas.

Al menos a mí, esa materia siempre se me ha complicado bastante, ya que es difícil resolver las ecuaciones sin equivocarse. Por suerte (aunque yo lo ignoraba) Belinda es una niña inteligentísima, capaz de solucionar hasta la incógnita más complicada.

Si ustedes han sentido un “flechazo” sabrán exactamente lo que sentí al hablar con ella por vez primera. Fue como si nos conociéramos de una vida pasada. Aún en la actualidad, nos seguimos viendo todos los días en la universidad y aun así por lo menos pasamos una o dos horas ya sea conversando por teléfono o bien a través del Facebook.

Mis poesías no
han mejorado mucho con respecto a las iniciales. Pero creo que lo que sí ha cambiado es mi manera de entender el mundo que me rodea. Todo es más lindo si tenemos a alguien con quien compartir nuestros momentos de felicidad.

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